¿Por qué esperar hasta mañana para empezar a ser feliz?
¿Qué?! ¿Vas a desperdiciar lindos momentos con alguien por miedo a que te lastimen? como se te ocurre. ¿Vas a quedarte mirando caer la lluvia desde tu ventana? camina debajo de ella y verás que se siente mucho mejor. ¿Esperarás a que alguien venga para hacerte feliz? pues, puedes ser más feliz tu solo que esperando a la persona indicada. ¿Vas a quedarte sentado hasta que alguien te invite a pasear? invítalo tu! quizá aquella persona esta esperando lo mismo.
Si podemos, ¿por qué no lo hacemos? ven conmigo, caminemos juntos, juguemos a conocernos y quien sabe, quizá el destino incita a querernos.
¿Todavía no te has dado cuenta que somos lo que buscamos? Porque lo noto en tu mirada, no quiero exagerar, pero me deseas y te deseo; si vienes conmigo daremos la vuelta al mundo en menos de un segundo. Solo se trata de dejarse llevar por el momento, disfrutar cada instante como si fuera eterno.
Cuando la cerveza se calienta demasiado, el cenicero esta lleno y el paquete vacío, pierdo la cabeza y me siento un desgraciado como quien tiene por hobby al vino del estío.
Traté de que el corazón no me diera explicación para no derramar lágrimas en tu honor. Traté de que la razón me llevara al bueno camino, ella me presento al vino al que agradecida estoy.
Y hoy resulta que ayer la princesa se hizo reina, aquel cepillo sin dientes hoy es el que mejor peina. Ya no deshace el somier aquel amor tan fugaz, que en ese cuarto de hotel se declaraba inmortal.
Cuando las estrellas iluminan mi pasado puedo verte de rodillas pidiéndome que vuelva, y hoy en mi ventana veo llover sobre mojado; me siento un niño indefenso en medio de la selva.
Traté de que mis ojos no te vieran tan lejos pero siempre sera así mi triste porvenir. Traté de que mi pasión se perdiera entre el montón, pero siempre será igual.
Traté de que el corazón no me diera explicación para no derramar lágrimas en tu honor. Traté de que la razón me llevara al bueno camino, ella me presento al vino al que agradecida estoy.
Y hoy resulta que ayer la princesa se hizo reina, aquel cepillo sin dientes hoy es el que mejor peina. Ya no deshace el somier aquel amor tan fugaz, que en ese cuarto de hotel se declaraba inmortal.
Cuando las estrellas iluminan mi pasado puedo verte de rodillas pidiéndome que vuelva, y hoy en mi ventana veo llover sobre mojado; me siento un niño indefenso en medio de la selva.
Traté de que mis ojos no te vieran tan lejos pero siempre sera así mi triste porvenir. Traté de que mi pasión se perdiera entre el montón, pero siempre será igual.
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